EN LA DEFENSA Y CONFIRMACIÓN DEL EVANGELIO.

Como lo presentó el perito arquitecto. Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina,…

Los creyentes vivimos en estado de gracia

Estar en Cristo es, entre otras cosas, estar bajo la gracia de Dios. La gracia de Dios tiene la peculiaridad de exceder siempre la magnitud del pecado que pueda cometer la persona; es decir, cuando el pecado abunda, la gracia de Dios sobreabunda.

EL APÓSTOL ESCRIBIÓ:

20Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; 21para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro. Ro.5

Si buscáramos un argumento escueto  y contundente, para corroborar que no hay condenación para el cristiano que peca, bastaría con presentar una frase del pasaje anterior: La gracia de Dios está reinando, por causa de la obra perfecta de Cristo.

NOSOTROS LOS NACIDOS DEL ESPIRITU, ESTAMOS EN ESTADO DE GRACIA. Por dos razones fundamentales: 1. Jesucristo pagó el castigo que merecían nuestros pecados. 2. La ley del Sinaí quedó inhabilitada, y donde no hay ley, no se puede inculpar a nadie de pecado. Ro.4:15

DESDE DAVID SE HABLÓ DE ESTA GRACIA, EN ESTAS PALABRAS:

6Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, 7diciendo:

Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas,

Y cuyos pecados son cubiertos.

8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado. Ro.4

OBSERVE QUE AHÍ NO DICE BIENAVENTURADO EL VARÓN QUE NO PECA, SINO, BIENAVENTURADO EL QUE AUN CUANDO PECA, NO SE LE INCULPA DE PECADO.

Si quisiéramos abundar un poco más en este asunto, podríamos citar  una ley ¨nueva¨ que muy pocos conocen, a pesar de haberla leído en múltiples ocasiones. Me refiero a LA LEY DEL ESPIRITU DE VIDA.

EL APÓSTOL EN RO.8:2 ESCRIBE:

2Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

En el pasaje anterior, la palabra ley debemos entenderla no solo con referencia a la ley del  Sinaí, sino también en su sentido genérico, es decir, norma contante e invariable. LA LEY DEL PECADO Y DE LA MUERTE, no es otra cosa que la norma invariable que el que peca muere. La paga del pecado es muerte.

De la misma  manera, LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA, que es otra norma invariable, pues por causa de estar en Cristo, el Espiritu constantemente nos da vida, nos libró de aquella norma invariable del pecar y morir.

¿CUÁL ES LA REACCIÓN NORMAL DE LOS MAL ENTENDIDOS?

Por supuesto, de esto surge la pregunta lógica, e incorrecta. ¿Pecaremos porque estamos en gracia? para lo cual hay una respuesta correcta: DE NINGUNA MANERA.

jorgelsocarras • 2 mayo, 2015


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