EN LA DEFENSA Y CONFIRMACIÓN DEL EVANGELIO.

Como lo presentó el perito arquitecto. Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina,…

La maravillosa gracia de Dios.

La palabra gracia, como casi todas las palabras, tiene varias acepciones; pero hoy queremos enfocarnos en la relación que tiene esta palabra con la salvación eterna, y nuestra relación con Dios.

En ese contexto gracia significa:

A beneficent disposition toward someone, favor, grace, gracious care/help, goodwill[1] Una disposición benéfica hacia alguien, favor, buena voluntad.

Ahora bien, la acepción correcta de esta palabra por sí sola no es suficiente para comprender correctamente la gracia de Dios hacia nosotros los que hemos creído; para esto es necesario conocer la causa de la gracia de Dios hacia los que confían en el sacrificio expiatorio su Hijo Jesucristo.

Lo que causó que Dios tenga hacia nosotros una disposición benéfica, y buena voluntad, fueron dos sucesos cruciales, el primero fue el sacrificio de su Hijo, pagando el castigo que merecían por sus pecados los humanos, el segundo fue el fin de la ley del Sinaí.

Sobre estos dos hechos está basada la gracia de Dios en el nuevo pacto. Por un lado, tenemos el perdón definitivo de nuestros pecados, y por el otro, no está en vigencia la ley del Sinaí que era (cuando estaba vigente) lo que le daba el poder de inculpar a la persona de pecado, y al pecado poder de matar.

 

Dicho sea de paso, que ESTA GRACIA ES súper ABUNDANTE. That which is beyond the regular or expected amount, surplus, abundance[2]

ROMANOS 5

17Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

Súper abundante, esta es una de las características de la gracia de Dios en el nuevo pacto, que no tenía la gracia en el viejo pacto. En el viejo pacto Dios manifestaba su gracia a los israelitas, pero aquella gracia no era súper abundante, los sacrificios de animales por los pecados cada año, dan testimonio de esto. La gracia de Dios en el viejo pacto con los israelitas era esporádica y limitada.

No así en el nuevo y mejor pacto. En este nuevo pacto la gracia de Dios para los que confían en Jesucristo, es sobre abundante, constante, invariable, e ilimitada.

En este tiempo que vivimos, donde la gracia que logró Jesucristo es la gran soberana en cuanto a la relación del hombre con Dios, hay una constante: CUANDO EL PECADO ABUNDA, LA GRACIA SOBRE ABUNDA.

Sabemos que nadie puede ser inculpado de pecado, pues la ley del Sinaí no está en vigor; y cuando no hay ley, no se puede inculpar a nadie de pecado (aunque peque)

 

ROMANOS 5

13Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.

 

En otras palabras, la gracia de Dios radica en esto:  Jesucristo pagó por nuestros pecados, y fuimos justificados de una vez para siempre con nuestro Dios; además, no hay ley mediante la cual se nos pueda inculpar de pecado, por los pecados que cometemos. ESTA ES LA GRACIA DE DIOS DEL NUEVO PACTO.

David habló de esta gracia al decir:

David dice lo mismo cuando habla de la dicha de aquel a quien Dios le atribuye justicia sin la mediación de las obras: [ENTIÉNDASE AQUÍ SER TENIDO POR JUSTO, AUNQUE PECA]

«¡Dichosos aquellos

a quienes se les perdonan las transgresiones

y se les cubren los pecados!

¡Dichoso aquel

cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta!»Ro.4

 

En la gracia de Dios que se logró con la muerte y resurrección de Jesucristo, los pecados de los que confían en aquel sacrificio no son tomados en cuenta.

Paradójicamente los que quieren están sometidos a la ley, esa misma ley les produce el deseo de hacer precisamente lo que prohíbe:

ROMANOS 7

Porque cuando nuestra naturaleza pecaminosa aún nos dominaba, las malas pasiones que la ley nos despertaba actuaban en los miembros de nuestro cuerpo, y dábamos fruto para muerte.

Sin embargo, el pecado no puede dominar a los que están en esta SIN IGUAL gracia de Dios.

ROMANOS 6

14 Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia.

 

Peca con más frecuencia uno que quiere estar sometido la ley, que uno que conoce que, aunque peque, no será inculpado de pecado, porque está sometido a la maravillosa gracia de Dios.

 

 

 

[1] Arndt, William, Frederick W. Danker, and Walter Bauer, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature (Chicago: University of Chicago Press, 2000), p. 804

 

 

jorgelsocarras • 26 octubre, 2016


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