EN LA DEFENSA Y CONFIRMACIÓN DEL EVANGELIO.

Como lo presentó el perito arquitecto. Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina,…

El canon de las escrituras.

Frecuentemente se escucha decir en la iglesia de Cristo, que el canon de las escrituras ya está cerrado, sugiriendo con esto, que la iglesia tiene una lista de libros escogidos por Dios, que son oficialmente la escritura. Basados en este axioma, algunos afirman que «lo perfecto» mencionado por el apóstol en 1Corintios 13:10, se refiere precisamente a la formación de dicho canon de las escrituras. Sin embargo, esa idea queda anulada en el análisis de este asunto. El canon de las escrituras no es «la lista de Dios», sino la lista de hombres con agendas teológicas.

La acepción de la palabra canon, en su idioma original (griego) fue «vara que servía de cinta de medir». Aunque esta palabra con el tiempo adquirió otros significados, usados dentro de la iglesia, fue Atanasio, obispo de Alejandría, en una carta que circuló alrededor del año 367, el primero en usar este término para referirse a una lista de escritos reconocidos por la iglesia (católica), como documentos de revelación divina.

En la historia de la iglesia se han propuesto varias de estas listas, comenzando desde la propuesta por Marcion, hasta la que finalmente llegó a ser oficial, o semioficial, pues el consenso sobre este tema nunca ha sido unánime. Sin embargo, los obispos de la iglesia católica apostólica romana, lograron imponer su lista, con la ayuda del poder político del emperador Constantino, y otros más andando el tiempo.

Quizás usted ha escuchado o leído, historias muy románticas sobre la manera armoniosa, y espiritual con que estas listas de escritos declarados divinamente inspirados, llegaron a existir; sin embargo, la realidad es que dicho canon, o más bien, dichos cánones, no son ni han sido universalmente aceptado por todas las iglesias, y mucho menos se le puede llamar «la lista de libros elegidos por Dios», pues la realidad es que estas listas no son más que creaciones de hombres.

Los católicos romanos formaron su lista, los llamados protestantes la suya, cada facción usando sus propios razonamientos, lo que nos pone ante una realidad innegable, estas listas no tienen el carácter autoritativo-conclusivo que pretender darle, ni representan el criterio de Dios, salvo para los miembros de cada facción.

La relatividad de estos cánones de la escritura, los hace inadecuados para ser usados como lo que precisamente pretender ser: La palabra de Dios escrita.

Por ejemplo, los documentos conocidos como apocalipsis, 2,3 de Juan, Santiago, hebreos, y 2Pedro, no fueron declarados dignos de estar en aquella lista de escritos, sino hasta que Constantino, en cooperación con obispos de la iglesia romana lo decidieron.  En el canon de Origen de Alejandría, no estaban incluidos, ni Santiago, ni 2Pedro, ni 2,3 de Juan, sin embargo, incluyó el documento conocido como el pastor de Herman. En la lista de Atanasio de Alejandría, estaban incluidos el libro de Barú, y la carta de Jeremías. Martin Lutero intento quitar del canon la epístola a los hebreos, judas, apocalipsis, y Santiago.

La inclusión de apocalipsis en el canon establecido en el primer concilio de Nicea, fue mera decisión del Constantino, aun cuando Eusebio hubiera preferido no incluir este documento, que él había situado en dos de sus tres categorías de escritos: disputados, y en ocasiones espurios.  En el canon final de Laodisea, (363) no incluyeron apocalipsis.

Conclusión, hay que estar muy aturdido para llamarle a alguna de esas listas de libros escogidos por criterios de hombres, LO PERFECTO.

 

jorgelsocarras • 15 marzo, 2016


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